Cuando empecé a construir Hebrix
A comienzos de junio de 2026, mientras se corregía el séptimo control del semestre, empecé a construir con Codex un prototipo de Hebrix. Aproximadamente una semana después lo utilicé para gestionar la corrección del octavo y último control.
A comienzos de junio de 2026, mientras todavía estábamos corrigiendo el séptimo de los ocho controles del semestre, decidí intentar algo que hasta ese momento me parecía bastante lejano: construir mi propia aplicación.
Con algo de susto —porque no sabía programar ni tenía experiencia desarrollando software— instalé Codex en mi computador y, después de muchas conversaciones e iteraciones con ChatGPT para entender qué necesitaba construir, comencé a trabajar.
Mi objetivo era muy concreto: tener un prototipo funcional antes del octavo y último control del semestre.
No intenté construir desde el principio todo lo que imaginaba para Hebrix. Solo las funciones que necesitaba para gestionar esa última corrección: crear la evaluación, cargar los ayudantes y la asignación de preguntas que yo había preparado previamente en Excel, generar automáticamente los códigos QR de cada sobre y registrar, a través de ellos, quién retiraba o devolvía cada sobre y en qué estado se encontraba la corrección.
Aproximadamente una semana después tenía un prototipo que funcionaba.

Después de probar los QR varias veces y comprobar que todo parecía estar bien, llegó la parte que más nervios me daba: decidí utilizar Hebrix de verdad para gestionar la corrección del último control.
Y funcionó.
Los ayudantes pudieron utilizar los QR, el registro resultó más sencillo que con el sistema anterior de Google Forms y yo podía ver desde la Torre de Control qué estaba ocurriendo con los sobres mientras avanzaba la corrección.

Por primera vez, toda esa información que antes estaba repartida entre formularios, planillas y mensajes comenzaba a estar reunida en un solo lugar.

En apenas una semana había pasado de tener una idea y no saber cómo construirla a estar utilizando una aplicación hecha por mí para resolver un problema real de un curso con más de mil estudiantes.
No era bonita. La experiencia de usuario estaba lejos de estar resuelta y muchas cosas todavía dependían de procesos manuales.
Pero funcionaba.
Y esa fue la primera versión de Hebrix.