Cómo empezó Hebrix
Cómo la coordinación manual de un curso con más de mil estudiantes me llevó a imaginar Hebrix, una herramienta para ordenar la corrección de evaluaciones.
Hay proyectos que nacen de una gran visión.
Hebrix no fue uno de ellos.
Nació porque estaba agotada de repetir tareas que una computadora perfectamente podía hacer por mí.
Todo comenzó con un curso de más de mil estudiantes
Durante el primer semestre de 2026 me correspondió coordinar un curso de Matemática con más de 1.000 estudiantes.
La organización era bastante más compleja de lo que uno imagina.
Los estudiantes estaban distribuidos en 17 paralelos de cátedra, 17 paralelos de taller —distintos a los de cátedra— y 17 paralelos de ayudantía, nuevamente con agrupaciones diferentes.
Además, el curso tenía 8 controles durante el semestre, corregidos por un equipo de 34 ayudantes correctores.
Cada evaluación significaba coordinar 17 sobres de controles, dos correctores por sobre, dos versiones distintas de la prueba, una distribución equilibrada del trabajo, mantener consistencia en la corrección y, además, asegurar que los ayudantes no corrigieran siempre a los mismos grupos de estudiantes para reducir posibles sesgos.
Pero esa era solo la planificación y la hice a mano en un excel para el semestre completo, se ve simple, pero consideró un montón de aspectos que no se ven en la planilla.

Después venía la logística.
Necesitaba saber, en tiempo real, quién tenía cada sobre, quién lo había retirado, quién lo había devuelto, qué preguntas seguían en corrección y cuáles ya tenían los puntajes ingresados en la planilla.
Todo esto ocurría mientras decenas de personas trabajaban simultáneamente.
Comenzamos con grupos de WhatsApp, pero rápidamente dejaron de ser una solución.
Mi primera automatización
La primera idea fue bastante simple.
Para la segunda evaluación del semestre, creé un formulario en Google Forms, hice prellenado de modo que se generara un enlace para cada sobre y generé un código para cada enlace que pegué en cada uno de los sobres.
Cada ayudante escaneaba el código cuando retiraba el sobre y volvía a escanearlo al devolverlo.
En ese segundo registro indicaba además si la pregunta seguía en corrección, si ya estaba corregida o si, además, los puntajes ya habían sido ingresados en la planilla de notas.
Funcionó.
Muchísimo mejor que los mensajes por WhatsApp.
Pero había un problema, la planilla que guarda las respuestas era un caos que había que formatear para que fuese útil y eficiente de revisar. Además cada nuevo control significaba volver a construir el formulario, volver a generar los códigos QR y volver a configurar todo desde cero.


Alrededor del quinto control me di cuenta de que había automatizado una parte del trabajo… creando otra tarea repetitiva.
Y fue ahí cuando, conversando con ChatGPT apareció una pregunta que terminaría cambiándolo todo.
¿Por qué no construir una herramienta que hiciera esto automáticamente?