Gaby junto a su computador y su cuaderno

La persona detrás del cuaderno

Soy Gaby.

Soy Gabriela López, aunque en internet y en la sala de clases muchos me conocen simplemente como la Profe Gaby.

Mi historia con las matemáticas comenzó mucho antes de convertirme en profesora. Estudié Licenciatura en Matemática en la Pontificia Universidad Católica de Chile y luego hice un Magíster en Matemática en la Universidad de Chile. Durante esos años, además de aprender matemática, descubrí algo que con el tiempo se volvió igual de importante para mí: que una idea no se entiende realmente hasta que somos capaces de explicarla de modo que otra persona también la entienda.

Antes de dedicarme por completo a la docencia universitaria tuve la oportunidad de trabajar en el mundo editorial. Trabajé en Santillana, primero en edición y luego también participando en la creación de textos escolares de matemática. Fui autora de materiales para las series Bicentenario y Puentes del Saber.

Esa experiencia fue una especie de puente entre la matemática y la enseñanza. Me obligó a pensar no solo en si un contenido era correcto, sino también en cómo presentarlo, en qué orden, con qué ejemplos y con qué palabras para que otra persona pudiera entenderlo. Sin saberlo, muchas de las cosas que aprendí allí terminarían acompañándome durante toda mi carrera.

En 2009 comencé a hacer clases en la Facultad de Ingeniería de la Universidad Diego Portales. Allí pasé quince años enseñando principalmente a estudiantes de los primeros años de ingeniería. Por esos mismos años comencé también a enseñar en la Universidad Técnica Federico Santa María, donde hoy soy docente del Departamento de Matemática y participo en la coordinación de cursos.

A lo largo de estos años he enseñado Cálculo, Álgebra, Geometría, Álgebra Lineal y otros cursos que suelen tener fama de difíciles. He conocido a miles de estudiantes y he visto muchas veces esa misma transformación: partir pensando “yo no puedo con esto” y, después de encontrar una explicación que haga sentido, un hilo del que tirar, terminar descubriendo que sí podían.

Por eso siempre he pensado que enseñar matemática no consiste simplemente en explicar las ideas y resolver ejercicios. Hay que aprender a mirar un problema desde el lugar de quien todavía no lo entiende.

Pero mi historia no es solamente matemática.

Nací y crecí en un mundo completamente analógico. Vi aparecer Internet, vi cómo los computadores llegaron a las casas, cómo el teléfono dejó de servir solamente para llamar, vi nacer el iPhone y la App Store, vi la explosión de las redes sociales y, mucho más recientemente, la llegada de una inteligencia artificial capaz de conversar, programar, crear imágenes, analizar información y ayudarnos a trabajar de maneras que hace pocos años parecían ciencia ficción.

He tenido la suerte de vivir toda esa transformación y todavía me sorprende pensar que, en unas pocas décadas, cambió por completo nuestra manera de comunicarnos, aprender, trabajar y crear.

Y como siempre he sido algo curiosa, nunca he podido limitarme a mirar esos cambios desde lejos. Cada vez que descubro alguna nueva herramienta, quiero probarla, entender cómo funciona y descubrir qué puedo hacer con ella.

En los últimos años esa curiosidad me ha llevado cada vez más hacia la tecnología y la inteligencia artificial. He comenzado a experimentar con programación asistida por IA, agentes capaces de trabajar conmigo en proyectos reales y pequeñas aplicaciones que nacen muchas veces de una pregunta muy simple:

¿Y si esto se pudiera hacer de una manera mejor?

Así han aparecido aplicaciones para resolver problemas reales de mi trabajo docente, sistemas para organizar procesos que antes hacía manualmente y proyectos como Hebrix. No vengo del mundo de la informática y tampoco pretendo tener todas las respuestas. Justamente por eso me interesa compartir el proceso.

Sigo siendo profesora de matemática. Me sigue encantando tomar una idea difícil y buscar la forma de hacerla sencilla. Pero hoy mi curiosidad también está puesta en entender cómo la tecnología —y especialmente la inteligencia artificial— está cambiando la manera en que aprendemos, enseñamos, trabajamos y creamos.

Este sitio es un reflejo de ese recorrido: mi cuaderno abierto. Aquí conviven matemática, educación, tecnología, inteligencia artificial, experimentos, proyectos y aprendizajes. Algunas cosas las conozco desde hace muchos años y otras las estoy descubriendo ahora mismo.

Me dedico a enseñar, pero tengo alma de aprendiz.