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Cómo Hebrix terminó llamándose Hebrix

Mientras construía una aplicación que todavía llamaba Gestión Corrección, entendí que antes de ponerle nombre tenía que descubrir qué estaba construyendo.

hebrixinteligencia-artificial

Durante los primeros días, Hebrix no se llamaba Hebrix.

Yo lo llamaba simplemente Gestión Corrección. Ese nombre no tenía demasiada historia: era la carpeta en mi computador y una manera suficientemente clara de referirme a lo que estaba construyendo.

La aplicación había nacido para resolver un problema concreto: saber quién tenía cada sobre de pruebas, cuándo lo había retirado, cuándo lo devolvía y en qué estado estaba la corrección.

Pero empezó a crecer.

Ya tenía una aplicación web, códigos QR, distintos usuarios, estados y una Torre de Control desde donde podía ver qué estaba ocurriendo. En algún momento, Gestión Corrección dejó de parecerme un nombre.

Y ahí hice algo que ya venía haciendo con buena parte del proyecto: sentarme a conversarlo con ChatGPT.

Antes de buscar un nombre tuve que entender qué estaba nombrando

Al comienzo pensé en las funciones más evidentes:

  • QR;
  • seguimiento;
  • custodia;
  • estados;
  • flujo de trabajo.

Aparecieron nombres como QR Track, EvalTrack o ScanFlow, pero ninguno me convencía. Eran demasiado descriptivos y, al mismo tiempo, hablaban solo de una parte de la aplicación.

Los QR no eran realmente el producto. Eran una forma de registrar información.

Lo que yo quería era abrir la aplicación y responder rápido cosas como:

  • ¿quién tiene este sobre?;
  • ¿qué falta corregir?;
  • ¿qué paralelos están listos?;
  • ¿dónde se detuvo el proceso?;
  • ¿qué necesita atención?

Cuando lo pude decir así, empezó a cambiar la búsqueda.

Por un rato quise llamarlo Hilo

Entre muchas alternativas apareció Hilo y me gustó bastante.

La idea de no perder el hilo describía una sensación muy conocida: cuando muchas personas participan en un mismo proceso y las cosas van pasando de una mano a otra, es fácil perder contexto.

¿Quién tenía esto? ¿En qué quedó? ¿Qué pasó después?

Cada sobre podía tener su propia historia. Cada retiro, devolución o cambio de estado agregaba un nuevo punto a ese hilo.

Incluso apareció la imagen del hilo de Ariadna: un proceso puede sentirse como un laberinto, pero algo permite reconstruir el recorrido y saber dónde estás.

El problema era que Hilo estaba demasiado usado. Pasó algo parecido con Hebra y con Filum. Me gustaban, pero ya existían muchas herramientas, empresas y marcas cercanas a esos nombres.

Entonces entendí que no estaba buscando solo una palabra bonita. Quería una palabra que pudiera sentir propia.

Así apareció Hebrix

Después de probar muchas alternativas apareció Hebrix.

Venía de la misma familia de ideas: hebra, hilo, conexiones y recorrido. Pero no era una palabra común. Sonaba a software sin decir literalmente qué hacía el software.

No decía QR. No decía corrección. No decía educación.

Y eso me gustó porque la aplicación podía crecer sin que el nombre quedara atrapado en su primera versión.

No lo elegí al tiro. Seguimos buscando, comparando y revisando resultados. Pero Hebrix seguía sobreviviendo.

La búsqueda del nombre también me ayudó a entender mejor la aplicación. Al principio yo la veía muy relacionada con los QR y la trazabilidad de los sobres. Con el tiempo me di cuenta de que el centro estaba en otra parte: la Torre de Control.

Lo importante era poder mirar un proceso distribuido entre muchas personas y entender rápidamente qué estaba ocurriendo, qué faltaba, qué estaba atrasado y qué ya estaba listo.

Los QR alimentaban esa información. Pero lo que realmente quería construir era una forma de hacer visible el estado completo de la corrección.

Finalmente escribí:

“Planifiquemos esta mini app que llamaremos Hebrix…”

Y ahí me di cuenta de que la decisión ya estaba tomada.

Había comenzado esa conversación intentando encontrar un nombre para una aplicación llamada Gestión Corrección.

Terminé hablando de Hebrix.

Y nunca más volvió a llamarse de otra manera.